La relación con tu baja Autoestima

Durante gran parte de mi existencia viví bajo la sensación de baja autoestima. Aunque nunca me faltó el amor de mis padres, siempre sentí un sentimiento de desmerecimiento, de desvalorización, de abandono y de inexistencia. 

Podría definirte la autoestima como el conjunto de sentimientos, pensamientos, emociones y conductas que hacen que una persona se considere digna de ser valorada y querida por sí misma, sin depender para ello de la valoración y el cariño de los demás.  

“Tu conducta, tu reacción ante una situación será el resultado entre lo que dices y lo que sientes; y eso hará que tu autoestima tienda a ser baja o alta”

Vivir en una baja autoestima hace que pienses cosas como “qué desastre soy”, “nunca lo conseguiré”, “no sabe que no soy capaz”… y que a su vez, te provocan sentimientos de culpa, vergüenza, conductas inseguras y dependientes en el sentido de conseguir la valoración a través de los demás. 

Incluso proyectarás pensamientos, sentimientos y conductas desagradables, costándote así aceptar tus fortalezas, los recursos que ya existen en ti para transformarte.

Vives en una baja autoestima cuando:

  • Te has sentido humillado o ridiculizado de forma constante en tu infancia.
  • No te has sentido escuchado ni consolado en momentos difíciles.
  • Has recibido etiquetas de “no ser capaz”, de “ser inútil”, entre otras.
  • Te han pedido responsabilidad sobre asuntos de adultos para los que no tenías recursos.
  • Tus ideas no han sido valoradas.
  • Te han sobreprotegido.

La autoestima se construye en función de tu capacidad para hacer juicios, para juzgarte y/o sentirte juzgado, rechazado…  Todo esto produce dolor y, por tanto, daña considerablemente todas tus estructuras biológicas.

Posiblemente la baja autoestima sea hoy la causa más profunda de nuestra infelicidad, pues la autoestima es la base sobre lo que nos construimos como personas.

“El trabajo sobre tu aceptación y el amor por lo que realmente eres, contribuirá a que te desarrolles en otras áreas de tu vida. De esta manera conectarás con ese propósito, con esa misión que has venido a desempeñar en esta existencia”

Por el contrario, una autoestima alta o sana hace que tus conductas sean autoafirmativas y seguras; lo que te permitirá tomar decisiones equilibradas tanto para ti mismo como para los que te rodean. 

Construyes una autoestima sana cuando: 

  • Te has sentido valorado y respetado.
  • Estás dispuesto a conocer tus fortalezas y debilidades.
  • Has aprendido a aceptar tus errores.
  • Has recibido mensajes de apoyo y aliento para conseguir tus retos.
  • Has aprendido a escucharte. 
  • Sabes aceptar las opiniones de otros sin depender de ellas.
  • Aprendes a expresar tus sentimientos sin sentirte culpable ni avergonzado.

Sólo indagando en ti, autoconociéndote y prestándote la atención que te mereces, podrás desarrollar una autoestima alta. Esto te llevará a relacionarte mejor con los demás pudiendo expresar tus emociones y sentimientos, a apreciar tu independencia, a tener confianza en ti mismo, a comprender e indultar, y a conectar con tu ser, con todo aquello que eres capaz de lograr, con la parte más libre y pura de ti, con lo que eres de verdad, con tu verdadera esencia.

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